Los patios productivos de las familias rurales, un aporte en la gastronomía local y la vida saludable

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Más de 90 cultivadores/as de patios y parcelas campesinas de 3 municipios del departamento de Bolívar se sumergieron durante una semana de formación intensiva en el universo de la alimentación saludable y el buen vivir.

En su mayoría las participantes de estos encuentros formativos y de sensibilización sobre el bien- estar de las familias rurales, corresponde a mujeres campesinas y afrodescendientes, así como niños y niñas de la Escuela de ciudadanía.

El Instituto Humbolt junto a la Corporación Desarrollo Solidario –CDS- decidieron apostarle al proyecto Fortalecimiento de los procesos de Mujeres, niños y niñas en el valor de patios y parcelas productivas para el Bienestar, con el objetivo de brindar herramientas prácticas que fortalezcan relaciones más sustentables entre la producción agrícola campesina, la biodiversidad y la alimentación de las familias rurales.

“El alimento no llega a la mesa por que sí, viene de un conjunto de procesos anteriores que se dan en la comunidad, en la familia, en lo productivo, en lo social, en lo ambiental. Y en estos encuentros vimos como todo eso se integra para llegar al plato de una familia rural” expresó Julia Cadena, coordinadora de esta propuesta y parte del equipo técnico de la Corporación Desarrollo Solidario.

Cocinar, sembrar, sentir

En medio de deliciosos sabores y olores locales, las participantes intercambiaron sus conocimientos y degustaron no solo las recetas tradicionales de esta rica región caribe, sino las que han ido aprendiendo desde la necesidad y la misma creatividad cotidiana en sus fogones rurales.

Los encuentros suscitaron conversaciones en torno a preguntas que ayudaron a identificar la riqueza agroalimentaria y de biodiversidad de la zona así como los sentires de las participantes frente a la vida saludable: ¿Qué producimos?, ¿En dónde lo hacemos y cómo sembramos nuestros alimentos?, ¿con qué contamos en nuestro entorno para vivir bien?, ¿Qué de lo que tenemos y producimos se consume y cómo lo preparamos?,  ¿Qué saberes y prácticas tradicionales se relacionan con el vivir sabroso?, ¿Cómo se la relaciona la biodiversidad con nuestro bienestar? estas fueron algunas de las preguntas que motivaron la conversación de los/as participantes.

“Estos encuentros nos permitieron hablar abiertamente sobre lo que comemos en las comunidades rurales,  me gustó mucho cuando hablamos del significado de la cocina, del arte de cocinar, del valor de la tierra donde cultivamos, del papel  de la luna en nuestras cosechas.   Nos preguntamos por los animales que nos comemos, si los conocemos, si sabemos de su extinción.  De dónde viene el arroz que consumimos, si es cultivado desde la parcela o es un arroz de la tienda y no sabes quien lo cultivó o si fue fumigado con pesticidas. Relata Inilida Ballestas coordinadora del  programa Mujer rural de la CDS.

Durante la jornada de cierre se brindó un espacio para el auto cuidado en el que las mujeres conocieron y usaron plantas y frutos de sus patios y parcelas para la sanación de su cuerpo y sus emociones.

Se espera que estos encuentros fortalezcan la diversidad alimentaria en los patios y parcelas campesinas, incentiven el cuidado de las especies que habitan las montañas de estas comunidades y sensibilice frente al arte de cocinar los productos locales y el poder de alimentarse saludablemente.

 

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