¿Por qué el agua de Marialabaja enferma a las mujeres?

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Por: Margary Martínez Molina –Pasante Comunicación Corporación Desarrollo Solidario-

El estado de acceso a agua potable dentro de las comunidades rurales del municipio de Marialabaja es vergonzoso; el distrito de riego, construido en principio para asegurar el acceso a agua a los campesinos y sus cultivos, hoy en día no garantiza su uso para las comunidades.

Esta situación quedó evidenciada durante la conmemoración del Día internacional de acción por la salud de la mujer, que el pasado 28 de mayo convocó a más de 70 mujeres de los  Montes de María en la vereda La Suprema, del municipio de Marialabaja.

Aura Marqués, mujer de 75  años, oriunda de la vereda de Puerto Santander, expresó durante el encuentro que: “antes se podía hacer todo en el agua, hoy en día no, desde que entró el Incora esto se descompuso, porque entraron a abrir canales  y a echar contaminación por todos lados. Desde que entraron a mochar la tierra para los canales, se fregó todo”.

Aura se refiere a las represas que conforman el distrito de riego, proyecto iniciado en los años sesenta por el antiguo Incora, con el fin de traer el agua que nace en los cerros Maco y Capiro del Carmen de Bolívar y la zona alta de San Jacinto, hasta Maríalabaja para asegurar el agua a los cultivos de los campesinos.

La comunidad de La Suprema rodeada de cultivos de Palma de aceite

 

Hoy en día este distrito cuenta con tres represas: Arroyo Grande, Matuya, y Pondaje (La Piscina). Sin embargo, su objetivo inicial se ha perdido tras el rápido avance de los cultivos la palma de aceite, que, según cuentan los habitantes de las comunidades rurales, es la que más se beneficia de los cuerpos de agua. Para los campesinos, el uso casi exclusivo del distrito de riego que estos cultivos hacen, los ha dejado sin acceso al agua.

Así lo ratifica una investigación de la Universidad Javeriana, que indica que los cultivos de palma de aceite han ocasionado despojo del agua a las comunidades rurales a partir de su privatización.  El documento Paisajes del despojo cotidiano: acaparamiento de tierra y agua en Montes de María, Colombia afirma que la mayoría de tierras que se benefician del distrito de riego están  cultivadas con palma aceitera, solo en el municipio de Marialabaja, la cifra asciende a 14000 hectáreas.

Según este informe:

“El acceso diferencial y restringido al importante recurso pone en riesgo la supervivencia misma de las cientos de familias que habitan en los bordes de los canales y represas, pero que no tienen acceso a agua potable.” Refiriéndose al hecho que las comunidades campesinas y afrodescendientes aledañas al Distrito no ejercen su derecho al acceso a un bien público como es el agua potable, a pesar de estar rodeados del preciado líquido; es el caso de las veredas de San José del Playón, Palo Altico y La Suprema, donde más de 900 familias se ven afectadas por la falta de acceso a  agua potable, de acuerdo al  último censo del SISBEN (2011).

Además, por sus desechos tóxicos, los cultivos de palma han ocasionado una alta contaminación de los canales y represas de donde sale el agua para uso doméstico y comestible de las comunidades. Las comunidades han logrado que se realicen estudios físico químicos de la calidad del agua, pero los resultados nunca han sido socializados.

El alta contaminación por bacterias y  residuos de la palma aceitera hacen que el agua no sea apta para el consumo humano, a pesar de lo cual las comunidades se ven obligadas a usarla, teniendo esto graves consecuencias para la salud de los habitantes, especialmente de   las mujeres, encargadas en su mayoría de las labores domésticas y de la alimentación de las familias.

Mujeres y agua: cuerpos en peligro

Precisamente por esto, la conmemoración del día internacional de acción por la salud de la mujer se llevó a cabo en La Suprema, vereda  rodeada por la  represa Pondaje, más conocida por esta comunidad como La Piscina, de la que la comunidad utiliza el agua para sus quehaceres diarios, desde bañarse, lavar los platos, hasta el consumo.

Esta agua contaminada está provocando la aparición  de enfermedades en los habitantes de la vereda, por lo que es  común encontrarse personas con infecciones en la piel, bacterias gastrointestinales, hongos y granos en cabeza, brazos y piernas.

Seneida Castro, participante del encuentro, comentó: “Si nuestros cuerpos no fueron para la guerra, tampoco lo deben ser para las enfermedades” dejando ver en sus palabras que las mujeres tienen una afectación especial por la falta de acceso a agua potable en las comunidades rurales.

De hecho, las infecciones vaginales se han vuelto comunes entre las mujeres de veredas como La Suprema, Playón y Palo altico, así mismo, las mujeres asistentes al encuentro expresaron como sus hijos e hijas sufren de vómitos y diarreas constantes por el consumo de agua de la represa. Grecia García, magister en planificación, invitada a la conmemoración comentó que:

 “la situación del acceso al agua es preocupante porque las enfermedades se proliferan, y aunque se puede mitigar con mecanismos como la potabilización en sus casas, aquí hacen falta políticas públicas; es difícil solucionar el problema mientras no se cree una conciencia desde arriba. Mientras aquí no haya un acceso a agua potable la situación no mejora.”

Medidas

La misma situación que atraviesa La Suprema, es vivida en las demás veredas, corregimientos, y hasta en el casco urbano  de Marialabaja y la región. Por ello, se creó la Mesa Permanente por el Derecho al agua potable, integrada por líderes y lideresas de distintos municipios que buscan implementar mecanismos para asegurar su acceso al agua potable.  (Recomendamos esta investigación: Acuatenientes)

En el caso de La Suprema, en el 2011 el Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativo (Ilsa) de la mano de la comunidad,  interpuso una acción popular en contra del Municipio de Maríalabaja, el Departamento de Bolívar y los Ministerios de la Protección Social y el Medio Ambiente exigiendo el acceso a agua potable.

En respuesta a esta acción, el Tribunal Administrativo de Bolívar, en la sentencia 02 del 29 de enero de 2014, ordenó al Municipio de Marialabaja adelantar las acciones necesarias para asegurar el suministro de agua potable y el servicio de acueducto en Marialabaja y en especial en la comunidad de La Suprema. Sin embargo, hasta la fecha esta orden no ha sido cumplida, por lo que en la actualidad la Defensoría del Pueblo estudia el caso y la posibilidad de instaurar  un incidente de desacato. En el caso de Palo Altico, se realizó una acción de tutela argumentando el daño a la salud pública, la cual también salió a favor.

Durante el encuentro, las participantes reconocieron que instituciones como el Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativo, la Corporación Desarrollo Solidario, y la Defensoría del Pueblo, que han intervenido en estos procesos legales, son aliados claves en la búsqueda de satisfacción del derecho al agua de las comunidades rurales de Montes de María.

La estrecha relación de las mujeres y el agua en las zonas rurales, amerita que cualquier proceso de planificación que se de en sus territorios, incluya su visión y sus propuestas y fortalezca las acciones que ya vienen implementando en la defensa de sus derechos.

 

 

 

Un comentario

  1. furtdso linopv
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